Alicante ha celebrado una cata de vinos en la que un jurado de sumilleres ha distinguido a las mejores referencias de la provincia. El Museo Arqueológico de Alicante acogió la entrega de galardones y sirvió de escenario para la clausura de la sexta edición del concurso, que evaluó 114 vinos de 22 bodegas alicantinas.
Profesionales y amantes del vino, reunidos en torno a la cata
La jornada reunió a profesionales del sector, representantes institucionales y un público ávido de descubrir nuevas etiquetas. Durante el mes de mayo, una treintena de sumilleres realizó catas a ciegas valorando la calidad, el aroma y el final de boca. Tras varias sesiones, un tinto 2021 se alzó con el Gran Oro, reconociendo su equilibrio, complejidad y personalidad.
Además del ganador absoluto, otros vinos tintos obtuvieron medallas de plata y bronce. Destacaron botellas procedentes de zonas de secano y bodegas emergentes, así como etiquetas consolidadas que siguen marcando tendencia en la provincia.
Blancos y rosados: diversidad de estilos
En la categoría de blancos, dos vinos recibieron oro:
- Un blanco de ánfora, con fermentación en cerámica que realza su frescura y notas terrosas.
- Un blanco clásico elaborado con variedades autóctonas, cuya acidez equilibrada y aromas frutales lo hicieron irresistible.
Las medallas de plata y bronce recayeron en vinos que combinan técnicas tradicionales con enfoques modernos, demostrando la versatilidad del terroir alicantino.
Por su parte, los rosados brillaron con una medalla de oro para un vino joven y refrescante. Dos rosados más lograron plata gracias a su equilibrio aromático, mientras que el bronce premió una etiqueta que rinde homenaje al carácter mediterráneo con notas de fresa y hierbas.
Dulces, espumosos y el legado del Fondillón
La cata también incluyó vinos dulces y espumosos, ambos con un nivel sorprendente.
- En dulces, brillaron moscateles y mersegueras de sobremesa, con medallas que ponen en valor su cuerpo y dulzor.
- Entre los espumosos, varias referencias artesanales destacaron por su mousse fina y aromas a pan brioche.
El Fondillón, la joya del patrimonio vinícola alicantino, obtuvo el máximo galardón con una solera de 1980. Este emblemático vino generoso demostró, una vez más, su capacidad para envejecer con elegancia y revelar matices de pasas, especias y frutos secos.
Un homenaje al impulso vitivinícola local
Durante el acto se rindió homenaje a una de las figuras más influyentes en la modernización del sector en las últimas décadas. Su trayectoria fue reconocida con un emotivo aplauso, subrayando cómo su labor elevó el prestigio de los vinos de Alicante y fortaleció el enoturismo.
Los portavoces institucionales destacaron la importancia de impulsar iniciativas que amplíen la visibilidad de las bodegas y de la sumillería como motor de promoción de productos locales.
Gastronomía y territorio: un maridaje imprescindible
La cata profesional de Alicante no solo premió la calidad enológica, sino que también reforzó el vínculo entre vino y gastronomía. Cada bodega galardonada forma parte de rutas enológicas y ofertas de maridaje que atraen a visitantes de toda España.
Restaurantes, tabernas y hoteles de la provincia integran estos vinos en sus cartas, ofreciendo experiencias sensoriales que combinan platos tradicionales—como arroces de pescado, guisos de cordero y tapas clásicas—con las etiquetas premiadas. Así, el concurso alimenta una sinergia entre productores, hosteleros y enoturistas que dinamiza la economía local.
Compromiso con la calidad y la innovación
La sexta edición de la cata profesional de Alicante ha reforzado el compromiso colectivo con la calidad, la innovación y el respeto al terruño. Las medallas concedidas reflejan la diversidad de microclimas y la pasión de numerosas bodegas, grandes y pequeñas, que trabajan con variedades como el monastrell, la moscatel, la merseguera o la garnacha tintorera.
Con la cita de 2025 ya concluida, bodegas y sumilleres ya preparan la próxima edición, decididos a elevar aún más los estándares de excelencia y a seguir situando a Alicante en la primera línea del vino español.

